
¡Será conocido por no querer darse a conocer!
En su cabeza se entrelazan las ideas locas de un artista bohemio que no quiere darse a conocer por el miedo de ser entendido por los demás.
Una sombra extraña le acompaña, una sonrisa discreta y el reflejo de una vida intensa y unos sueños por alcanzar; a su corta edad ha vivido lo que para muchos sería vivir la vida antes de tiempo, pero todo esto le inspira a la hora de pintar.
Siempre usa un gabán negro y unas raiban que tapan su mirada un tanto seria y apesadumbrada que no permite ver lo que sería el reflejo de su alma, pero que guardan muy bien el secreto de aquellos años, que hasta el mismo quiere olvidar.
Éste es un hombre colombiano, que por sus venas corre la sangre de Argentina, gracias a que su padre tiene dicha nacionalidad, pero de quien se niega a hablar porque con rabia recuerda aquellos años en los que él no supo estar y que dejó solo a un niño que necesitaba de una figura que imitar, y a quien en resumidas cuentas no quiere ni siquiera amar.
La juventud de este hombre refleja años, los años mozos de ese ser que lo abandonó cuando tan solo era un pibe, y quien se encargó de llevarlo a adentrarse en un mundo en el que no puede diferenciarse entre el bien y el mal.
Siempre lleva un cigarro en la mano o un habano argentino, una copa de brandy y un lapicero, prestos a anotar las ideas oscuras y locas de un alma que aún no encuentra la paz. Sus versos están rotos y sus manos solo atinan a pintar los ojos de su amada con quien espera un día poder estar.
Raphael Draco Arienza es tan solo un hombre de 27 años, pero su vida es un carnaval de pensamientos y talentos por desarrollar: pinta , escribe, canta y toca su guitarra como solo él podría hacerla tocar, un par de acordes lo hacen evocar las historias que un día dejara contar.
Una murga, un tango, un compás, surgen de cada una de sus vivencias y de un beso sin terminar porque para él ponerle fin a uno de sus cuentos es darle la razón al mundo en el que vive y a quien no piensa apoyar.
“Sos la murga que nace en la entraña del malón
De la raza que destila este sudor,
Con un ojo emparchado y un cacho de corazón
Cuando se pone pura grasa la pasión...
Al suburbio mundano que no tiene escalafón
Donde pintan buenos-malos, qué sé yo...
La tristeza es un vaso que también se desfondó
Ese día que al tum-tum la gambeteó...”
Una murga que surge de sus más intrínsicos amores, que ni él mismo se atreve a revelar, pero que le llenan de inspiración para volver a agarrar el lápiz, sus hojas y volver así a dejar que sus versos locos sean plasmados para que en lo posible no lo vea nadie más que la musa inspiradora de tan memorables versos que no van a ir más allá.
En su mundo solo habitan las dos mujeres que más ama en la vida, su madre y hermana, que le acompasan los caprichos a este hombre que aparenta ser el más tosco, pero que en su hogar se convierte en niño consentido y caprichoso que nunca nadie más conocerá. Su madre, la más esforzada que siempre ha sabido acompañar a este hombre loco que no entiende cuál es su realidad; y su hermana , la niña de sus ojos, una joven de 20 años, que siempre ha sabido acompasar los arrebatos de su hermano, un suertudo cuando se trata de amar.
Ha llevado una vida de altos y bajos, una carrera sin empezar, el sueño de volver a cantar y hacer que su música vuelva a sonar. Pero distante, sobria y oscura, se ha vuelto su manera de laburar, porque siente que ha perdido algunos años de sus metas por alcanzar. Trabajó en Cámara, durante cuatro años, y sabe que lo que hace en ese lugar ha sido tan bueno que debe cambiar, y esperar a que otros puedan apreciar su increíble ingenio a la hora de crear.
Pero él no busca reconociendo, no quiere fama y no quiere lucrarse con su ingenio; no anhela publicaciones, ni espera que todos lean lo que él no se esfuerza por terminar. Sus allegados, que han podido apreciar algunos de sus escritos, pueden opinar sobre el estilo de esta persona que no le importa si para el resto está bien o está mal; para muchos los escritos de personajes colombianos son el mejor texto que se puede encontrar, pero él no le encuentra gracia a decir lo que ya ha dicho alguien más.
Juan Manuel Roca, un buen amigo de él se disgustó un día porque Raphael tuvo la osadía de decirle que sus escritos no eran realmente buenos; riñeron por un par de semanas, pero al tiempo pudieron volver a hablar. Entonces Roca por primera vez leyó algo de Draco, en el que por fin pudo encontrar, detrás de algo realmente oscuro, una luz de algo de amor, que deja sensación de esperanza, algo que en un escrito de Raphael es casi imposible encontrar.
Ahora no escribe como antes, ni dedica tanto tiempo a pintar, pero espera dentro de poco poder partir de Colombia para poderse dedicar a hacer lo que realmente le gusta: estudiar dramaturgia, pintar y escribir; y así un día poder encontrar la paz que le falta y el amor al que no puede brindar seguridad mientras no lleve a cabo esos sueños que aún no ha podido alcanzar.
Su vida se traduce en sombra y oscuridad y en sus ojos oscuros, la niebla de un demonio, que él reconoce y quien le lleva a actuar de la manera más extraña, haciendo que los días más felices se conviertan en ausencia de afecto, la ausencia de unos recuerdos que ni el mismo entiende, y que le niegan la posibilidad de demostrar amor, que de seguro habita en él, pero que cohíbe por el miedo a que el dolor pueda llegar.
Así se refugia en Bumburi y Calamaro, dos artistas que en algo logran encajar con el pensamiento sombrío de este hombre que cataloga a Dios como un director de realities, en el que él participa, pero a quien no le pide porque cree que él solo puede lograr lo que desea sin necesidad de pedirle a alguien más.
“Yo no puedo
hacer más nada
que tragarme
de inmediato
la cicuta,
ése veneno.
Y en días
cómo hoy
que el dolor
y la embriaguez
son evidentes
no puedo,
hacer otra cosa
que pedir
ésa pócima inalterable
en vaso corto.”
Algo de lo que ha escrito, pero talvez no su mejor texto, solo el reflejo de su forma de escribir y de lo que habita en su mente. Un territorio que nadie se atreve a explorar porque en "la cabeza de un artista cualquier cosa puede pasar".
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados